Miguel Ángel Galán


La producción de series cortas es una realidad muy habitual en la industria actual. La creciente demanda de personalización, la volatilidad del mercado y la necesidad de responder con rapidez a los cambios obligan a muchas empresas a fabricar en entornos de alta variabilidad, donde conviven referencias múltiples, cambios frecuentes y una presión constante sobre los plazos y los costes. Lo mismo aplica a aquellos sectores industriales donde se trabaja por proyectos y cada pedido tiene requisitos específicos, procesos poco repetitivos y una planificación muy condicionada por las necesidades del cliente.

En esta situación, ¿Cómo mantener la eficiencia operativa y la calidad sin comprometer la flexibilidad? ¿es útil la metodología Lean en modelos productivos menos repetitivos y más dinámicos? ¿Cómo casa la flexibilidad necesaria con la estandarización que promueve Lean?

Lejos de limitarse a entornos de fabricación en masa, Lean ofrece herramientas y enfoques capaces de mejorar la planificación, reducir despilfarros, optimizar tiempos de cambio y, en suma, aumentar la capacidad de respuesta de las empresas.

En esta entrevista, profundizamos sobre cómo mejorar la gestión de la producción de manera práctica en entornos industriales complejos.

Puedes leer aquí un extracto de la entrevista:

P: ¿Cuáles son los principales cuellos de botella que afectan a estas organizaciones?
Principalmente la dificultad para organizar y priorizar el trabajo. Suele haber demasiadas órdenes abiertas y poca visibilidad de lo realmente prioritario.

P: ¿Cómo afectan estos problemas a la rentabilidad y a la capacidad de respuesta al cliente?

Normalmente, Se traducen en plazos largos y poco fiables. Los cambios constantes afectan la planificación y reducen la confianza del cliente.

P: ¿Qué herramientas o estrategias son más eficaces? ¿Qué da resultados rápidos?

Ordenar y dejar claras las prioridades para todo el equipo. Las herramientas de gestión visual ayudan mucho a transmitir esa organización.

P: ¿Cómo mejorar la planificación y reducir la incertidumbre con alta variabilidad?

Relacionar la carga de trabajo con la capacidad y hacerla visible, comunicarla. Es mejor terminar trabajos antes de empezar otros que abrir muchos a la vez.

P: ¿Cómo equilibrar flexibilidad con estandarización para asegurar la calidad?

Eliminando lo que no aporta valor, los despilfarros. Así se mejora la eficiencia y la calidad, enfocando el esfuerzo en lo que realmente importa al cliente.

P: ¿Qué recomiendas para adaptar el flujo continuo cuando hay poca repetitividad?

Simplificar estandarizando la parte común de los trabajos, ya que, aunque parezcan distintos, comparten elementos que pueden hacerse más claros y estables.

P: ¿Cómo trabajas el cambio cultural y qué resistencias sueles encontrar?

Partir de los problemas reales de las empresas y trabajar con el equipo mediante pruebas y pilotos. La clave es experimentar y que las personas comprueben que las soluciones funcionan en su entorno para que las adopten.

P: ¿Qué indicadores (KPI) son imprescindibles para medir el éxito y demostrar resultados?

Aquellos indicadores que afectan al cliente: cumplimiento de plazos, calidad, fiabilidad y adecuación a sus necesidades.

P: A medio plazo, ¿cómo puede la metodología Lean ser una ventaja competitiva sostenible en alta personalización?

Lean permite ser flexible de forma robusta, con procesos estandarizados y sin despilfarros, optimizando tiempo y esfuerzo para entregar valor al cliente.

P: ¿Puedes compartir un ejemplo práctico real de mejoras significativas?

En un proyecto reciente, se ayudó a una empresa a visualizar su carga de trabajo y ajustar la capacidad de cada uno de los procesos. Se creó un sistema común de visualización entre departamentos, mejorando la planificación y la coordinación. Ha sido un proyecto muy interesante a la hora de facilitar un sistema fiable y robusto de planificación basado en las capacidades de esa empresa que fabrica productos singulares, donde no hay repetitividad.