Medir los procesos de trabajo para mejorarlos

La trasformación digital que vive la industria, y con ella la implantación de tecnologías avanzadas en el entorno productivo, está favoreciendo el crecimiento en el volumen de datos que se generan dentro de las organizaciones.

Según un estudio reciente sobre industria 4.0, en la próxima década la obtención de datos, análisis e inteligencia artificial serán los componentes que se incorporen con más fuerza en la gestión operativa de las fábricas.

Carlos Achaerandio, socio y director de proyectos en ACMP, reflexiona en esta entrevista sobre la conveniencia de reforzar las competencias de los profesionales de la industria para que sean capaces de analizar ese caudal de información y orientarlo en la mejora de los procesos productivos.

P: ¿Por qué es importante formar a los empleados en analítica de datos? 

Una parte importante de la evolución que supone la industria 4.0 es la introducción de nuevas tecnologías para gestionar y mejorar los procesos. Esta tecnología se basa en el manejo y análisis de información real, en datos de los procesos a partir de los cuales se toman las decisiones.

La tecnología por sí misma no toma las decisiones. Son las personas quienes realizan esa labor. Hoy día, el personal ha de ser capaz en mayor o menor medida de entender los datos e interpretarlos para sacar conclusiones.

La razón de ser de los datos es aportar valor en la toma de decisiones y  elevar el nivel de eficiencia de los procesos.

P: En tu experiencia ¿Qué grado de conocimiento existe a día de hoy en las organizaciones? 

En buena parte de empresas hay muy poco conocimiento. En general, en la industria productiva los empleados no tienen esas competencias: a nivel de supervisores la toma de decisiones se realiza en función de la experiencia más que a partir de un análisis de datos reales. Y en cuanto a los operarios, su formación muchas veces no va más allá de la ejecución de los procesos.

Aunque es cierto que determinados sectores y empresas más punteras en tecnología están más adelantados, este tipo de competencias fundamentalmente se encuentran a nivel de los departamentos técnicos como ingeniería o cálculo.

P: ¿A qué perfiles o roles dentro de una organización recomiendas desarrollar habilidades para el análisis de los datos?

Muchas empresas están incorporando perfiles expertos en la materia, como el de ingeniería de datos o científicos de datos, etc. En determinados entornos se necesitan esas competencias.

Nosotros planteamos además la necesidad de dotar de unas competencias básicas de análisis e interpretación de datos a los perfiles no técnicos. Dentro de la empresa, cualquier persona que tome decisiones sobre los procesos de trabajo, según su grado de responsabilidad, desde supervisores a operarios.

P: Según tu opinión, ¿cuáles son los conocimientos esenciales que debería adquirir el personal?

Como mínimo, destacaría conocimientos sobre análisis de tendencias e interpretación de la variación en los procesos. Para ello puede ser suficiente el conocimiento e interpretación de las estadísticas básicas de localización y dispersión como se hace en el Control Estadístico de Procesos para comprobar si se ha producido un cambio en un proceso.

Si hablamos de herramientas más avanzadas, los contrastes de hipótesis o el análisis de regresión pueden ayudar a comparar diferentes procesos o distintos momentos de un mismo proceso.

“Se requiere un enfoque correcto a la hora de recoger los datos”.

P: ¿En qué áreas o funciones del negocio se puede aplicar la inteligencia de datos?

Todas aquellas áreas en las que se maneja información. Tanto en producción como en los departamentos soporte, como calidad, ingeniería, mantenimiento, logística o compras.

En muchos casos, la tarea más complicada es determinar qué datos se necesitan sobre un proceso y cómo se van a obtener esos datos. Una vez decidido, efectuar el análisis no suele resultar muy complicado si se conocen las herramientas adecuadas.

En definitiva, si se pretende mejorar los procesos de la empresa, estos deben medirse. La medición consiste en tomar datos de lo que está sucediendo realmente en el proceso. Y, una vez recogidos esos datos, es necesario saber analizarlos para poder tomar buenas decisiones. Para ello, el personal tiene que estar formado.

 

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